EDUCANDO A TU HIJO
CONTESTALE, no le informes.
PROTEGELO, no lo cubras.
AYUDALO, no lo reemplaces.
ABRIGALO, no lo tapes.
AMALO, no lo idolatres.
ACOMPAÑALO, no lo lleves.
MUESTRALE EL PELIGRO, no lo atemorices.
INCORPORALO, no lo aísles.
ALIENTALO EN SUS ESPERANZAS, no lo descartes.
NO LE EXIJAS SER EL MEJOR, pidele que sea bueno,
Recuerda que tu hijo no te escucha, TE MIRA.
Y finalmente, cuando se rompa la jaula del canario,
no compres otra:
''ENSEÑALE A VIVIR SIN PUERTAS”.
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